Euphoria… La serie de HBO que ha causado Euforia

Euphoria… La serie de HBO que ha causado Euforia

Quien crea que esta es otra serie de jóvenes de prepa con los típicos problemas existenciales... que se vaya preparando.

 

Euphoria es totalmente otra cosa, se trata de una serie llena de sexo, drogas, violencia, enfermedades mentales, bullying, ciberacoso… ¿ya dijimos sexo?.

 

Desde su estreno, Euphoria se ha convertido en una de las sorpresas del año y es que es una de esas series que ha logrado que todo el mundo hable de ella.

Basada en la serie israelí del mismo nombre, Euphoria, arranca con la recaída en las drogas de la protagonista, Rue Bennett –interpretada por Zendaya- tras su salida de un centro de desintoxicación vemos a Rue metiéndose todo tipo de drogas, mientras que por otra parte aparecen un par de adolescentes experimentando con la asfixia, mientras practican sexo; o bien una joven –un poco gordita- que sufre ciberacoso tras difundirse un video sexual suyo.

 

Aunque, sin duda, la secuencia más fuerte –por llamarla de alguna manera- es donde aparece Eric Dane, conocido por interpretar al doctor Mark Sloan en Grey's Anatomy, teniendo sexo con la modelo transgénero Hunter Schaefer, que a su vez interpreta a Jules una joven trans que siente atracción por los hombres maduros. Aquí el actor, que por cierto aparece completamente desnudo, tiene sexo con Jules, quien miente al asegurar ser mayor de edad, él la toma de una manera brusca por atrás mientras que la cámara se enfoca en ella y nos hace dudar si en realidad está sufriendo o gozando.

 

En pocas palabras Euphoria se sumerge en un caos desatado por el relato errático de una narradora muy, pero muuuuuuuuuuuuuuuuy poco fiable, que sobrevive como puede a una adolescencia de adicciones, soledad y confusión. 

 

Y es que la llegada de internet lo ha cambiado todo, nuestra manera de relacionarnos con la gente, con los amigos y hasta con los desconocidos, de disfrutar del algunas apps, de no poder vivir sin otras, de informarnos sobre el mundo, de participar en el progreso -o retroceso- de la sociedad, de trabajar, de buscar compañía, de expresarnos, de tomar foto de todo y para todo, de tomarnos fotos desnudos, de grabarnos mientras nos masturbamos o tenemos sexo, de llamar la atención, de explotar nuestra creatividad…

 

Pero… ¿Qué es lo que no ha cambiado, e incluso se ha intensificado?

El más contundente e inevitable de los sentimientos humanos: la soledad.

 

Euphoria no esconde su voluntad en retratar de manera real y cruda a la generación Z, una generación que nació con el móvil bajo el brazo, jóvenes que probablemente descubrieron que Santa Claus no existía por culpa de un meme en Twitter, o bien que aprendieron de sexo por primera vez en PornHub y que miden su autoestima según el número de likes de sus fotos en Instagram. 

 

Una generación marcada por la ansiedad, que nace de la incertidumbre acerca de su futuro, el miedo de saber si llegarán a los 50 años antes de que el mundo se acabe, ya sea por una tercera guerra mundial –entre Putín y Trump- o un desastre climático provocado en el Amazonas por Bolsonaro y es que nuestros líderes de hoy –todos sin excepción- parecen que fueron sacados de una mala película de Suicide Squad.

 

Lo cierto es que cada uno de los personajes principales de Euphoria, tienen mucho, pero muuuuuuuuuucho que decir desde Rue (Zendaya) que lo hace a través de las drogas para apagar las voces que la acechan en su cabeza -y es que la pobre padece varios trastornos mentales- muy de moda hoy en día, que van desde el TDAH hasta la bipolaridad, Kat (Barbie Ferreira) quien después de un ciberacoso se convierte en una dominatrix -vía webcam- para superar sus miedos por no ser querida como se merece por ser gorda, Maddy (Alexa Demie) quien lucha contra la idea de que debe complacer a los hombres a costa de sus propias necesidades, Cassie (Sydney Sweeney) quien se presta a las demandas de todas sus parejas sexuales (incluyendo vídeos y ‘nudes’) y todo por una preocupación enfermiza de que la abandonen como su padre, Jules (Schaefer) quien al aceptarse como trans trata de pertenecer en un mundo que a veces no tiene cabida para ella o Nate un joven homosexual de closet quien al contener sus deseos sexuales, tiene ataques de ira que lo hacen ver reactivo pero sobretodo vengativo.

 

En fin todos jóvenes en busca de validación, ya sea de la familia, de sus amigos o, de sus parejas inmersos en una sociedad extremadamente exigente, en donde el sexo y las drogas juegan un papel muy importante.